Lo de este país, es cuanto menos, digno de estudiar por alguna prestigiosa universidad extranjera. Que manden aquí a sus sesudos investigadores para ver si, de una vez por todas, consiguen descifrar por qué la esfera política de este país, que se dice europeo, desarrollado y demás historietas, pertenece más bien a una república bananera o a un país centroafricano (con todo el respeto para los centroafricanos) que a un país en condiciones.
Y es que no salgo de mi asombro con las noticias que llegan respecto a este tema. Puesto que se ha modificado la ley electoral y no se van a poder hacer inauguraciones (la cosa que más les gusta a los políticos, exceptuando, quizás, robar) en época de campaña electoral, a toda esta tropa les ha entrado la "fiebre de la tijera", con inauguraciones a diestro y siniestro de obras todavía sin acabar, véase al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, inaugurando los tramos de las obras de Madrid Río, en los cuales, no solo no ha crecido el césped en los jardines, si no que ni siquiera han sacado aún la maquinaria. Y dicho sea de paso, el puente que han hecho en el parque de Arganzuela es una horterada y no pega ni con cola con el Puente de Toledo, que queda bastante cerca, pero bueno, al fin y al cabo, yo creo que de lo que voy a exponer hoy es lo menos grave.
Lo de Castellón, ya si que es de risa, y río por no llorar. El presidente de la comunidad valenciana (imputado como imagino que sabréis por presuntos delitos de prevaricación y cohecho) y el presidente de Castellón han tenido a bien inaugurar un aeropuerto SIN AVIONES. Esto es, volviendo a mencionar lo de la imposibilidad de inauguraciones en época electoral, cogen y, aparte de montar un aeropuerto en Castellón, que no sé por qué me da que va a tener números rojos hasta el día del Juicio Final por la tarde, se dedican a inaugurarlo sin que aún haya tráfico aéreo en el mismo. Es decir, que los permisos de navegación aún no existen y tenemos una bonita pista de hormigón de más de dos kilómetros de largo y una bonita terminal cogiendo polvo durante, al menos un mes y medio (no sé lo creen ni ellos, pero bueno). Pero es que las declaraciones son cojonudas.
http://www.elpais.com/audios/espana/Carlos/Fabra/Hay/quienes/dicen/estamos/locos/inaugurar/aeropuerto/aviones/han/entendido/elpaudnac/20110325csrcsrnac_2/Aes/
Y se quedan más anchos que largos, oiga. Que si, que lo que ahora está de moda entre los chavales no es ir al cine o de botellón un sábado por la tarde, es darse una vuelta por la terminal de salidas. O la principal ocupación de los jubiletas va a ser irse a dar un garbeo por la zona de recogidas de maletas, mientras miran la cinta transportadora que aún no se mueve, y esperando que las suecas que vinieron a España en sus años mozos regresen, tan pálidas, lozanas y de buen ver como entonces. De verdad, yo creo que lo este país es de chiste.
Y ya lo que me parece más grave de todo. Porque si bien todo esto en cualquier otro país hubiese sido un escándalo que hubiese provocado la salida inmediata de algún chupóptero con traje de su despacho, aquí tenemos que se toma a cachondeo y se pasa, porque somos así de salaos. Pero las informaciones que han salido hoy de las negociaciones del Gobierno con ETA, y del caso faisán, ya son algo realmente serio. Los chivatazos por parte del Gobierno para evitar la detención de terroristas de ETA, son algo intolerable. Y la continuación de las negociaciones tras el atentado cometido en Barajas, algo deleznable. Sentarse a negociar con unos asesinos es inútil, puesto que, tras no verse cumplidas sus reivindicaciones, deciden continuar con lo que han estado haciendo toda la vida: Extorsionar, robar armas y, sobre todo, sembrar el miedo en el corazón de los habitantes del país. Lo de dicho soplo sería para, si los gobernantes tuviesen un poquito de decencia, dimitir.
Pero ya se sabe como son las cosas en este país. Y me da igual PP, PSOE o Partido Socialdemócrata de Villarriba, todos son iguales. Por ello, cada vez estoy planteándome más en serio lo de montar un partido político con unos amigos, presentarnos a la alcaldía de cualquier pueblecillo de nuestro país y, desde entonces, tener patente de corso para hacer lo que me venga en gana, metiendo mano en el erario público, enchufando a quien quiera en un puesto con remuneración alta y responsabilidad inexistente, o cargar mis gastos a las arcas del ayuntamiento, desde un taxi a una mariscada con cualquier constructor inmobiliario al que le apetezca montar unos cuantos chalés, un campo de golf, o un parque de atracciones cuya temática principal sea la asombrosa vida las garrapatas. Que por desgracia, en este país hay muchas.
Nacho
Lo veo, Nacho presidente.
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