domingo, 15 de mayo de 2011

Único y verdadero tiempo vivido.


Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos.
Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la
atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada... Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción... "Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días". Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar...
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado,
también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía "Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas". El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años.

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar - dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre.


 Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado..., a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?...¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?... Y después... la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? ... ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? ..., ¿y el casamiento de los amigos...?, ¿y el viaje más deseado...?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano...?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?... ¿horas?, ¿días?...
Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba.

Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.




http://www.youtube.com/watch?v=qOcyx7V_kYI


S.

lunes, 9 de mayo de 2011

Así nos va

Bueno, tras una ausencia algo pronunciada debida principalmente a motivos estudiantiles, y con algún puente por medio, me he hecho estas reflexiones mientras venía del gimnasio de la uni con un ejemplar del periódico El Economista que me he encontrado en la biblioteca, y que ponen de manifiesto la incompetencia imperante en nuestro país a todos los niveles, pero especialmente en materias política y económica, que van íntimamente relacionadas.

Haciendo un somero resumen (el artículo completo puede leerse aquí) nos encontramos con que los presidentes de las cajas de ahorro tienen un pasado escasamente vinculado al mundo económico, ya no sólo porque no hayan estudiado económicas, empresariales, ADE o similares (que Bill Gates nunca hizo un balance y mira que bien le va), sino porque lo de algunos de estos directivos es de risa. Desde un dueño de un concesionario de coches, amiguito, mire usted por donde, del presidente de la Comunidad Valenciana, implicado en escándalos de corrupción (el escándalo no es que un político sea partícipe de éstas cosas, sino justamente lo contrario, que no lo fuese), a un constructor que se daba créditos a su propia empresa para financiar promociones inmobiliarias (yo me lo guiso y yo me lo como, debía pensar el hombre), al más espectacular a la par que funesto. El presidente de CajaSur es licenciado en Teología (de gran utilidad para manejar una caja de ahorros, pues a mí simplemente para entenderlo me hace falta Dios y ayuda) y obispo auxiliar de la diócesis de Sevilla. Es decir, que ponemos a una panda de incompetentes de cuidado, y es lo que pasa. Que las cajas de ahorro se van a tomar por culo, que el Banco de España tiene que salvarlas el pellejo vía FROB , y que indirectamente todo ello lo sufrimos la gente de a pie, puesto que desde Bruselas nos miran de reojo con desconfianza, las agencias de rating se excitan sólo con la idea de rebajarnos la calidad crediticia de la deuda y los periódicos británicos aprovechan la mínima para atizarnos.

Y ya metidos en faena, pues pasando más páginas del periódico he visto que aún colea lo del Fórum Filatélico y Afinsa. Que sí, que fueron unos sinvergüenzas de cuidado, que le deben dinero a medio millón de personas y todo eso, pero de ahí a que los 5000 millones que se les adeudan los deba pagar el Estado me parece irrisorio. Que vale, que puede que subisidariamente la culpa sea del Estado por no haber vigilado bien a estas empresas, y más con las cantidades de dinero que movían, pero hacer partícipes a todos de tener que pagar este dinero me parece tener más cara que espalda, puesto que cuando ellos invirtieron su dinero recibiendo un 10% de interés ninguno me dio un céntimo de sus beneficios, así que por el mismo razonamiento no tengo yo que poner de mi dinero para que ellos recuperen el suyo. Que aquí nadie da duros a pesetas, que las gallinas de los huevos de oro no existen y que bajo tan atractivas promesas de rentabilidad hay que mirar bien el trasfondo, que normalmente suele haber gato encerrado. Pero en fin...

Pues eso, que en resumidas cuentas, me doy cuenta de que cada vez las cosas van a peor en lugar de a mejor, y que la mejor solución para quién pueda es salir echando patas de aquí, puesto que tal y como van las cosas, mejor irse mientras nuestro país pertenece al "primer mundo" antes de que nos situemos tal y como los estadounidenses creen que estamos, más abajo de Honduras.




Nacho